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2016: Un año políticamente incorrecto

El año 2016 toca a su fin y es momento de hacer balance de 365 días intensos en lo político. Getafe camina hacia el ecuador de la legislatura, un mandato el de PSOE-IU que se está encontrando con multitud de escollos debido a su bisoñez, por un lado, y a la heterogeneidad de la Corporación, por otro.

El Gobierno en minoría de Sara Hernández le está trayendo más de un quebradero de cabeza a la alcaldesa, con cismas internos incluidos, pero también a otras formaciones que han vivido en este 2016 su particular annus horribilis.

Cerdá, LYMA, Ordenanzas, Presupuestos…

El año arrancaba con el batacazo sufrido por el Gobierno local tras la no aprobación de las Ordenanzas, ante la negativa de Ahora Getafe a apoyarlas, lo que obligaba a Sara Hernández a prorrogar las anteriores diseñadas por el PP. Sin embargo, el Ejecutivo lograba sortear un posible bloqueo a los Presupuestos 2016 con una maniobra tan polémica como efectiva, traducida en un supuesto error de forma en las alegaciones presentadas.

La empresa municipal de limpieza (LYMA) también ha gozado de su cuota de protagonismo por cuestiones ajenas a su voluntad. Primero con los celebérrimos ‘despidos ideológicos’ tras la llegada del nuevo Gobierno y después con una investigación interna por presunto fraude cometido por una veintena de trabajadores. Mientras tanto, la oposición sigue denunciando el estado de las calles y plazas de la ciudad. La seguridad también ha sido asignatura pendiente en este año que ahora concluye.

Pero sin duda el gran lunar en este año para el PSOE ha sido la salida de Mónica Cerdá y su expulsión de las filas socialistas tras una suerte de vodevil con denuncias, acusaciones, juicios, retractaciones y pseudisimisiones que dejan aún muchas incógnitas por resolver sobre el caso de la edil no adscrita y sobre los motivos que generaron el cisma interno.

La tumba política de Juan Soler

Tampoco ha sido un año fácil para el aún portavoz del PP y exalcalde de Getafe, Juan Soler. El caso del Teatro Madrid amenaza seriamente con poner en riesgo la continuidad del también diputado y senador (y por ende aforado) tras el levantamiento del secreto de sumario y las dudas más que razonables sobre su gestión en este caso.

Soler permanece en la sombra desde entonces y apenas se le escucha intervenir en algún pleno en cuestiones de orden, o suscribir alguna nota de prensa aislada. El año que ahora termina puede ser solo la punta del iceberg con un 2017 que puede ser mucho más duro para el exregidor popular.

La unidad hecha añicos

Tampoco la bancada de enfrente se encuentra en mucho mejor situación, aunque en este caso por guerras intestinas que han evidenciado la división interna existente en una candidatura desunida y a la deriva. Ahora Getafe se ha diluido en su propia idiosincrasia a imagen y semejanza de lo que vivimos estos días entre pablistas y errejonistas.

Vanessa Lillo salió por la puerta de atrás y renunció a la Portavocía de la formación, dejando paso a los representantes de Podemos, que han tomado las riendas con más pena que gloria. Con la intención de “recuperar” el carácter perdido y con el objetivo de no hacer seguidismo al Gobierno local, Ahora Getafe acumula palos de ciego que han supuesto, entre otras cosas, la no aprobación del Presupuesto para 2017 o medidas ‘estrella’ como la celebración de bautizos civiles.

Ciudadanos, a lo suyo

Sin grandes alardes y mojándose lo justo, los dos ediles de Ciudadanos van cubriendo el expediente. De un tiempo a esta parte se han animado a presentar propuestas e incluso sorprendió en su día el arranque de coherencia de Mónica Cobo en el Pleno de Presupuestos 2017.

Sin embargo, su ambigüedad recuerda mucho (demasiado) a la de UPyD en la anterior legislatura, y no falta quien demanda de la formación naranja un poco más de ambición a la hora de ganar posiciones en un Pleno fragmentado. No obstante, subyace y sobrevuela en Ciudadanos su polémica llegada a la ciudad y aquella denuncia global por presunta financiación irregular, lo que quizá explique el medido y comedido silencio del partido naranja.

El caso Coslada

Francisco Javier Santos ha tenido (y tiene) la difícil papeleta de defender los intereses de IUCM-LV tras su desfederalización. El Caso Coslada, que ha llevado a tres ediles de la formación a pasar al grupo de no adscritos, ronda a otros Ayuntamientos en los que IUCM-LV tiene representación.

Santos es socio de Gobierno y concejal responsable del área de Deportes. Su labor al frente de la Delegación está siendo buena, pero una vez más los vaivenes políticos y la autoinmolación de la izquierda pueden poner el peligro la estabilidad política en Getafe.

En definitiva, 2017 se presenta más intenso si cabe, con muchos frentes abiertos y varios representantes políticos de la ciudad en la picota. El foco estará puesto en las nuevas negociaciones de los Presupuestos, pero con un ojo en los juzgados y otro en el futuro político de nombres como Juan Soler o Javier Santos. Se avecina un año divertido. Feliz 2017 queridos vecinos.

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