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EDITORIAL: Las buenas historias siempre ganan

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“La verdad es más verdad cuantos más sean los que la defiendan” (Alonso Pelegrín).

Pues en esas estamos. Aunque sea de forma tímida y algo perezosa, nuestros políticos locales empiezan a dejarse ver para trasladar su verdad y conseguir para su causa cuantos más adeptos mejor.

Tampoco esta generalidad sobre todos los políticos locales es tajantemente cierta, solo en algunos, los que ya están en la casilla de salida y aquellos otros que tienen ciertas esperanzas (fundadas o no) de conseguir situarse en la misma.

Veamos someramente cómo se preparan (por lo menos lo que observamos desde fuera) unos y otros en esa búsqueda de adeptos, de fieles, de seguidores, de likes, que les lleven a que su verdad sea la más votada en las próximas elecciones municipales.

Lo primero que podemos señalar es el paso al frente de la actual alcaldesa, ya como candidata socialista. Está desarrollando su estrategia en base a mantener la fidelidad del voto socialista en la localidad, centrándose en aquellos barrios y sectores donde este voto está más consolidado y es más fiel.  Sin apenas salirse del guion y apoyada en unas inversiones y gasto público totalmente orientadas a este objetivo. Si bien es cierto que la implementación de las mismas está siendo algo caótica y en muchos de los casos causa más problemas que aquello que quiere solucionar.  A día de hoy no podemos afirmar que el estado del municipio sea como para sacar mucho pecho de la gestión realizada.

En segundo lugar, situamos a aquellos que se dejan arrastrar por los vientos nacionales, ya que ello les augura una alta rentabilidad electoral. Por lo tanto, más allá de mirar lo que pasa por las alturas, en lo local, dejan pasar el tiempo para recoger la cosecha de su verdad, que con toda seguridad será más verdad que nunca en el municipio por la gran cantidad de adeptos en forma de papeletas que esperan recibir.

El tercero, que no sabemos todavía si será en discordia o no, en aparecer estos días como firme candidato de su joven formación, se esmera en la micropolítica basada en las redes sociales. Es constante, perseverante y hasta algo cansino en su denuncia permanente de los pequeños desperfectos domésticos sin una visión clara del futuro del municipio que pueda ilusionar al conjunto del mismo, más allá de sus fieles seguidores web. Todos los anteriores ya están en la casilla de salida. Para aquellos que todavía no lo están, una recomendación: mejor ser el primero que llama a la puerta con ideas, que ser el cuarto y con críticas.

Y llamando a la puerta nos encontramos con alguno de ellos, eso sí, con menos intensidad que semanas anteriores donde un instituto demoscópico estaba realizando llamaditas por el municipio.  Lo real es que con poca aura y pocos adeptos que igual sirven para un roto que para un descosido, solo acompañado de la hipérbole y la teatralización desmedida de los asuntos locales, a la espera de la designación divina o no. Tiene toda la pinta de que su verdad será también menos verdad esta vez.

Por último, de la casa de los líos, sabemos muy poco. Solamente que viven en los líos permanentemente y eso le lleva a una incapacidad para proyectar su verdad al resto del municipio fuera de sus círculos morados, lo cual le llevara a su vez a perder parte de aquellos adeptos ilusionados y fieles. También su verdad será menos verdad.

Todos deben realizar un ejercicio de transparencia, de rendición de cuentas, de información pública, de mostrar el trabajo realizado, de proyectar el futuro de Getafe con ambición, con responsabilidad y pensando en los vecinos. Deben apartarse del ser máquinas puramente electorales, para convertirse en líderes personales, políticos y sociales capaces de aglutinar en torno a su verdad al mayor número de vecinos posibles.

Las buenas historias, siempre ganan.

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