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EDITORIAL: El 28 de abril, la mejor encuesta para las municipales

En estos últimos años estamos asistiendo a hechos históricos nunca dados en nuestra democracia o, por lo menos, tan seguidos y con tanta intensidad: abdicaciones, investiduras fallidas, repetición de elecciones, mociones de censura que prosperan y, casi sin solución de continuidad, nos encontramos inmersos en precampañas y campañas electorales permanentes.

Sinceramente creemos que nuestra joven democracia está resolviendo bastante bien estos envites, aunque falte todavía mucho por madurar, sobre todo el estado de partidos de aprender a convivir con la voluntad expresada en las urnas por los ciudadanos.

No vale que cada bloque ideológico -la etapa del bipartidismo pasó a mejor vida- intente acceder al poder una y otra vez con la constante convocatoria de elecciones, como si lo que votamos los ciudadanos no sirviera de nada.

Hemos expresado y vamos a expresar nuestra voluntad en las urnas, después toca a nuestros representantes respetar esa elección y dar estabilidad a los gobiernos.

Con este panorama político, todo el foco mediático se lo llevan las encuestas. Las empresas demoscópicas no podrán decir que no están haciendo el agosto, porque cada día nos levantamos con los datos de algún sondeo que, ávidos, procedemos a analizar, sacando nuestras propias conclusiones.

La primera de ellas: qué mejor encuesta municipal que los resultados que arrojen las urnas el día 28 de abril. Nunca se habrá utilizado una muestra demoscópica tan grande, tan territorializada y tan segmentada.

Ahora bien, se abren algunas incógnitas:

¿Acudirán los españoles en la misma proporción un mes después? , o ¿será la abstención la gran protagonista?. Si es así, ¿a quién afectará más?

Si algún partido se desploma, ¿afectará a los resultados locales y autonómicos o sufriría ese desplome de igual manera?

¿Emergerán nuevos líderes sustentados en su capacidad de liderazgo local?

¿Qué pasara si algún candidato local saca un resultado significativamente inferior al que sacó su partido tan solo un mes antes? ¿Dimitirá o se quedará con su acta y cobrando un sueldo durante los próximos 4 años, si así se tiene estipulado en su Corporación municipal?

¿Habrá acuerdo para formar gobierno o se esperará estratégicamente a ver el resultado de las elecciones autonómicas y locales, para establecer la política de pactos?

Y si los partidos no quedan conformes con los resultados, ¿habrá elecciones de nuevo?

Todas estas incógnitas no pueden ser resueltas por los sondeos demoscópicos, pero los resultados del 28 de abril serán, sin duda, el mejor reflejo de lo que sucederá el 26 de mayo.

¡Cuídate de los idus de marzo!, Shakespeare (Julio César, 1599)

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